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Cátedra Simone de Beauvoir

Fábula de los dos hermanos

 

Bethsabé Huamán Andía*

 

María Emilia Cornejo nació en 1949 y fue muriendo durante veintitrés años. En la mitad del camino recorrido[1] es el libro que reúne casi la totalidad de poemas que produjo en su corta vida. A pesar de ser tan solo una treintena, en ellos se aprecian ya sus búsquedas e inquietudes, pues muchos son variaciones que se van repitiendo en la exploración por una forma definitiva; como sucede por ejemplo con los versos: "las calles de Lima nos aguardan para gritarnos a la cara/ nuestro desamparo. /frustrados y agotados nos despedimos,/ ambos sabemos que no será la última vez.", que encontramos en diferentes poemas, como parte de un proceso que lamentablemente quedó trunco.

 

Este libro no fue pensado como un todo orgánico, María Emilia Cornejo publicó sólo algunos de los poemas que ahí aparecen en revistas y la mayoría quedaron inéditos, hasta que fueron rescatados y reunidos en este conjunto.[2] Creemos que sus poemas han sobrevivido por el talento que se aprecia ya en ellos, pero principalmente por inaugurar una temática nueva en la poesía peruana.

 

La temática que los une es la vivencia del cuerpo (entendiendo el cuerpo "como ese espacio siempre ya construido por discursos y prácticas donde opera el poder")[3], un cuerpo que está siendo explorado por la voz poética, una exploración que es a su vez la exploración de sus propios sentimientos. La poesía de María Emilia Cornejo está circundada por la desolación, la angustia y el amor. Pero principalmente, está inserta en la profunda contradicción de la vivencia del cuerpo femenino, una vivencia que niega y afirma al mismo tiempo sus deseos.

 

Susan Reisz, en sus trabajos críticos sobre las poetas hispanoamericanas, menciona algunas estrategias discursivas recurrentes en la poesía escrita por mujeres, una de las cuales ha convenido en llamar el doble vínculo que "alude a un patrón comunicativo asimétrico y afectivamente ambivalente, que niega y afirma al mismo tiempo una opinión, sugerencia o mandato y que, al hacerlo en forma reiterada, genera angustia y desconcierto en el interlocutor"[4]. El mismo que se emparenta con la visión mariana de la sociedad patriarcal, con la contradicción explícita e implícita que establece la sociedad en torno a la mujer y su vivencia del cuerpo. Una radicalización que oscila entre la figura de la puta por un lado y la virgen (madre) por el otro, es decir, entre la vivencia del cuerpo total, única y enajenante y la negación absoluta del mismo.[5] Y que produce un montón de temáticas y obsesiones, como dice Reisz: "todas las ansiedades que se derivan de una imagen recortada y contradictoria del cuerpo y de la sexualidad femenina, así como del rol de la mujer en la sociedad"[6].

 

La novedad de los poemas consiste por un lado en la temática sexual que ellos desarrollan mediante el despertar gozoso del cuerpo, las alusiones explícitas a él, pero al mismo tiempo la denuncia de esta contradicción del doble vínculo, de un deseo que además se plantea desde una reivindicación crítica. La exploración gozosa del cuerpo, el despertar de la sexualidad, lo apreciamos por ejemplo en estos versos:

¡oh! fauno enamorado

cabalgabas sobre mí desesperadamente.

tus labios tomaron posesión de mi sexo

y una lluvia de estrellas bañó nuestros cuerpos

y tu semen vino a mí curando todas mis penas. (31)

O este otro:

después de un lento aprendizaje

pude reconocer sin equivocarme

las formas de tu cuerpo,

besar tiernamente tus mejillas

y saber con exactitud

las dimensiones de tu falo. (43)

 

Simultáneamente a este despertar del cuerpo se da también la prohibición sobre el cuerpo, como en el poema titulado "Tímida y avergonzada", en el que además creemos se recrea aquel viejo y sabio proverbio popular que dice que las mujeres dan sexo para recibir amor y los hombres dan amor para recibir sexo.

me acomodé entre tus piernas

¿es la primera vez?

preguntaste,

sólo pude llorar.

oí que me decías que todo iba a salir bien

que no me preocupara,

yo recordaba las largas discusiones de mis padres,

el desesperado llanto de mi madre

y su voz diciéndome:

"nunca confíes en los hombres". (87)

 

Y quizá la reivindicación más clara sea el poema que la identifica mejor, el titulado "Soy la muchacha mala de la historia":

soy

la muchacha mala de la historia,

la que fornicó con tres hombres

y le sacó los cuernos a su marido

 

soy la mujer

que lo engañó cotidianamente

por un miserable plato de lentejas,

la que le quitó lentamente su ropaje de bondad

hasta convertirlo en una piedra

negra y estéril,

soy la mujer que lo castró

con infinitos gestos de ternura

y gemidos falsos en la cama.

 

soy

la muchacha mala de la historia (83)

 

En este último poema, el cuerpo femenino se trastoca como el espacio del poder, desde el cual se plantea una suerte de venganza simbólica, que se expresa en una sexualidad falseada, engañosa, hiriente hacia el otro, tú, masculino de los poemas.

 

En el corpus de la literatura peruana la presencia de mujeres escritoras es muy escasa, de modo que esta rebelión de la palabra se hace todavía más evidente. Hay que considerar además que los poemas de María Emilia no fueron editados en conjunto hasta la década del ochenta y que por tanto coincidieron con la publicación de un grupo de poetas a quienes también reunían muchas de estas propuestas discursivas. Es el caso de Carmen Ollé, Rocío Silva-Santisteban, Mariela Dreyfus, entre otras.

 

Sin embargo, en un artículo que leí hace algún tiempo, Mariela Dreyfus postulaba como una de las influencias más resaltantes de las poetas de la generación del 80 a César Moro, negando el magisterio de una tradición de escritoras en la que los críticos incluían a María Emilia Cornejo y Carmen Ollé como precursoras.[7] Recuerdo también que por cuestiones del azar, paralelamente, después de haber leído Duque de Diez Canseco y experimentar, como la mayoría de lectores, la proximidad con la propuesta de Un mundo para Julius de Bryce Echenique, encontré un artículo en el que el mismo Bryce se hermanaba con esa obra aunque acotando que jamás la había leído.[8] Por encima del jocoso comentario de Bryce pienso que en él se hace referencia a la literatura como un hipertexto y a su intertextualidad como un fenómeno que escapa incluso a los propios autores. Quizá no se haya efectivamente leído al autor del cual se cree se ha recibido una influencia, pero por lo menos queda el vínculo de tratarse de poéticas similares que convergen y a las cuales adherirse.

 

Dreyfus en el mencionado artículo se propone rastrear los rasgos vinculantes entre César Moro y poetas como Ollé, Silva Santisteban y Alba; teniendo en cuenta que estas escritoras han recibido influencia del movimiento surrealista, se hermanarían principalmente mediante este vínculo con Moro, por ser esta la vertiente poética de la que él a su vez se nutre.[9]

 

Aunque es entendible la posición de Dreyfus al rechazar ser encasillada en un conjunto aparte de escritoras, en una esfera aparte de la literatura, y por ello quizá la insistencia en relación a Moro, real y simbólica, en desmedro de las primeras escritoras peruanas en destapar la temática del cuerpo. Creemos que sí hay vinculación entre la poesía de Cornejo, la misma Ollé, con la propuesta de las poetas de la generación del ochenta. Voy un poco más allá, creo que la visión del amor y del cuerpo de Moro, a pesar de tener como objeto de deseo también la figura masculina y estar signada por la pasión absoluta, argumentos esgrimidos por Dreyfus como elemento medular del parentesco, no conlleva las contradicciones de la vivencia del cuerpo que encontramos en Ollé y en las demás poetas de esa generación y que están también en Cornejo.

 

En primer lugar a la mayoría de las poetas del ochenta las caracteriza el tema de la sexualidad desinhibida y otros derivados del doble vínculo, la prohibición y la rebeldía. Para demostrarlo, se mencionarán brevemente algunos textos de los primeros libros de Rocío Silva Santisteban[10] y Carmen Ollé[11]. En Carmen Ollé se aprecia con más insistencia algunas de las obsesiones mencionadas por Susana Reisz, como la crisis de los treinta y el miedo a la gordura; los primeros versos de Noches de Adrenalina dicen:

Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque

cardíaco o al vaciado uterino. Dolencias al margen

nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.

 

He vuelto a despertar en Lima a ser una mujer que va

midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada

por el vaivén de su culo transparente. (9)

 

Y más adelante:

Anoche besaba a mi hombre le suplicaba una nueva pose

descontada la excitación me faltaba un poco de aire por

cierta contrariedad en la nariz para mantenerme de cúbito

dorsal

la pose es el esquema que traduce

la manera de constituirse en "los de arriba" o "los de abajo"

hombros - jiba - senos colgantes - orificios dentales (20)

 

Quizá la voz poética de los poemas de Ollé no exprese la prohibición desde el sentir, pero supone y es consciente de esas prohibiciones y además las asume críticamente, abiertamente. El cuerpo por tanto es presentado con total naturalidad y desparpajo, que es tal vez lo que ha provocado que muchos confundan su poesía con una poesía erótica por la simple aparición de palabras como sexo, culo o vagina, cuando el erotismo es mucho más que eso, mucho más complejo[12]. Pero también por un reduccionismo que no profundiza en los textos altamente críticos como este.

 

La propuesta de Rocío Silva Santisteban es erótica y por ello más cercana a la de María Emilia Cornejo en la vivencia amatoria que atraviesa el despertar y el descubrimiento del propio cuerpo.

 

tú llenas con tus ojos las hondonadas de las células vivas

cansas por desgaste mi saliva

y conoces lo que aún yo no me atrevo a conocer

de mi cuerpo

exhausto al borde de la más sublime luz me conviertes

en la más antigua de todas las estrellas

condúceme por extrañas sendas nunca imaginadas

árdeme con todo tu universo. ("Retrato a tientas")

 

Cada noche cuando saco una píldora y me la trago tengo

irremediablemente que pensar en ti

y al secarme la cara o mojarme los ojos para disimular un tanto

la ojeras te vuelvo a pensar

aún evitando distracciones no puedo dejar de escuchar tus pasos

derrumbando el universo

no puedo dejar de latir. ("Asuntos circunstanciales")

 

Hay otras muchas coincidencias y diferencias a nivel de estilo que no podremos ya desarrollar, pero que dejamos pendientes para una próxima oportunidad. Por otro lado, retomando a Dreyfus, aún cuando en Moro apreciamos también una angustia respecto de su deseo amatorio, esta está principalmente forjada en la no correspondencia de ese afecto, antes que en una prohibición o contradicción particular, que no sean las contradicciones del amor mismo, que se puede apreciar claramente en sus cartas por ejemplo. Aunque sí es similar el abordaje directo y explícito de su deseo sexual y corporalidad. Veamos por estos versos:

Ahora sería fácil destrozarnos lentamente

Arrancarnos los miembros beber la sangre lentamente

Tu cabeza gira tus piernas me envuelven

Tus axilas brillan en la noche con todos sus pelos

Tus piernas desnudas

En el ángulo preciso

El olor de tus piernas

La lentitud de percepción

El alcohol lentamente me levanta

El alcohol que brota de tus ojos y que más tarde

Hará crecer tu sombra

Mesándome el cabello lentamente subo

Hasta tus labios de bestia (90)[13]

 

Lo que quisiéramos enfatizar es la importancia de recuperar una tradición literaria de  escritoras que pueda genera la fuerza necesaria para ingresar competitivamente a la tradición de la literatura peruana, entendida como universal, pero que constatamos una vez más excluye a la mujeres en un rubro aparte, marginándolas.

 

Finalmente, creemos por tanto que María Emilia Cornejo es la verdadera precursora de una vivencia de la poesía desde la mujer, con sus contradicciones y aciertos y que su temprana muerte no ha truncado; en la medida que hay otras (y quizá otros) que aún sin conocerla andarán por el camino ya recorrido que ella nos deja.

 

Referencias

 

Bataille, Georges. El erotismo. Tercera edición. Barcelona: Tusquets, 1982.

Guerra, Lucía. La mujer fragmentada: historias de un signo. Santiago de Chile: Cuarto Propio, 1995.

Silva-Santisteban, Rocío. El cuerpo y la literatura de mujeres. Tesis para obtener el grado de Magister en Literatura Latinoamericana. Lima: 2001, Universidad Nacional

Mayor de San Marcos. Facultad de Letras y Ciencias Humanas.

Stevens, Evelyn P. "Marianismo: la otra cara del machismo en Latinoamérica". Hembra y macho en Latinoamérica: ensayos. Comp. Ann Pescatello. México: Diana,

1977. 121-134.

Zavala, Iris M., ed. Feminismos, cuerpos, escrituras. Madrid: La Página Ediciones, 2000.

 


* Estudiante de la Maestría en Estudios de Género. Procesos políticos y transformaciones culturales de El Colegio de México. Promoción 2005-2007. bhuaman@colmex.mx

[1] Cornejo, María Emilia. En la mitad del camino recorrido. Segunda edición. Lima: ediciones Flora Tristán, 1994. Todas las citas de los poemas de la autora remiten a esta edición.

[2] Hay un número reducido de poemas no incluidos en este volumen. Cf. Mathews, Daniel. "Los cantos inéditos de María Emilia Cornejo". El Universal. Lima, 15 de setiembre: 15.

[3] Golubov Golubov, Nattie. "La crítica literaria feminista contemporánea: entre el esencialismo y la diferencia" Debate Feminista. Crítica y censura. Año 5, Vol 9. México,  marzo 1994: 121. No desarrollaremos las diferentes posiciones alrededor de este concepto. Para un acercamiento mayor Cf. Silva Santisteban, Zavala, entre otras.

[4] Reisz, Susana. Voces sexuadas. Género y poesía en Hispanoamérica. Lleida: Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos Edicions de la Universitat de Lleida, 1996. 95.

[5] Cf. Reisz, Guerra, Stevens, entre otros.

[6] Reisz, Ibidem.

[7] Dreyfus, Mariela. "Flasback". El combate de los ángeles. Comp. Rocío Silva-Santisteban. Lima: PUCP, 1999. 59-64.

[8] Diez Canseco, José. Duque. Lima: Peisa, 1973. 7.

[9] Dreyfus, Mariela. "El hermano mayor. La influencia de César Moro en tres poetas peruanas del ochenta". A imagen y semejanza. Reflexiones de escritoras peruanas contemporáneas. México D. F.: Fondo de Cultura Económica, 1998. 15-37.

[10] Silva Santisteban, Rocío. Asuntos Circunstanciales. Lima: Lluvia Editores, 1984.

[11] Ollé, Carmen. Noches de adrenalina. Lima: Cuadernos del Hipocampo, 1981.

[12] Queda pendiente una problematización del concepto de erotismo, para una primera aproximación Cf. Bataille.

[13] Moro, César. Prestigio del amor. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2002.

 

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Última actualización 02 de junio de 2010.

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